 |
BESTIARIO
Dentro del vastísimo repertorio en que los animales son protagonistas, Languedoc elige para este programa algunas obras de Francia, España e Inglaterra, en su mayoría de la Edad Media, intentando dar una idea de la fascinación que el mundo animal despierta en el espíritu creador de los poetas y músicos de la antigüedad.
Hay varios bestiarios medievales como el de Oxford, el de Cambrai, o el de Amor de Fournival, unos de contenido religioso más decidido que otros, pero todos hacen referencia al Physiologus, un bestiario del que no se conserva ejemplar alguno, escrito en Alejandría entre los siglos II y IV, a pesar de haber sido traducido hasta el siglo XII a varios idiomas. Tan difundido, que algunos autores no dudan en afirmar que después de la Biblia era el libro más leído de todos.
El programa se inicia con Ausi cum l'unicorne sui donde el rey Thibaut, prolífico músico como varios de su época, se identifica con el unicornio que sucumbe al amor aunque en eso le vaya la vida, tal como se describe en el bestiario de Orientis partibus, tambien llamada "La canción del asno" es un encantador anónimo del SXII que aparece en muy diferentes versiones según las fuentes. Es posiblemente la melodía más popular y difundida de la época conservándose hasta nuestros días dentro del cancionero religioso de cualquier parroquia de occidente.
Danse Royale pertenece al Chanconier du Roy. Es una estampida, es decir una danza con estructura fija en la que cada una de sus partes tiene dos finales (ouvert y closs).
Lanza del Vasto, ghandiano y medievalista, pensador que propone a mediados del SXX el retorno a la tierra y a la vida comunitaria, rescata del cancionero tradicional francés canciones que se enlazan estrechamente con el lenguaje medieval y por eso nos parece atinado incluirlas aquí, tal el caso de La jeune fille changée en biche y Rossignolet sauvage.
Par maintes foyes pertenece al sofisticado lenguaje del "ars nova". Las líneas melódicas son muy independientes entre sí y los instrumentos sostienen y remedan el canturreo incontrolable de todas las aves que el texto describe.
Alfonso el Sabio, rey de Castilla y León entre 1252 y 1284, amante de las artes y las ciencias, es el recopilador y en muchos caso autor del ríquísimo códice de Las Cantigas de Santa María. Una exquisita colección de 450 canciones bellamente ilustradas donde es posible encontrar en sus miniaturas valiosísimo testimonio de los instrumentos de la época. Un documento imprescindible para quienes se dedican a la tarea de reconstruir el mundo sonoro de entonces.
The three ravens pertenece a Thomas Ravenscroft, muy posterior en el tiempo, un compositor netamente isabelino, pero la popular e inquietante canción de los tres cuervos posee un giro melódico que se adapta muy bien al lenguaje medieval, acentuado por la instrumentación.
Nuestro viaje concluye en Inglaterra con Sumer is icumen in, la llegada del verano con el canto del cucú, y la Danza Inglesa: otra estampida para despertar los pies dormidos.
|
|